10 razones para practicar Yoga durante el embarazo

El Yoga es una disciplina física, mental y espiritual que nació en la India hace más de 2.000 años y cuya práctica durante el embarazo puede ser muy beneficiosa para la mamá y su bebé.

Normalmente, el momento del embarazo más indicado para realizar esta disciplina es el segundo trimestre de gestación, momento en el que son más patentes los cambios hormonales, dolores, etc. No obstante, antes de comenzar, debes consultar a tu ginecólogo y las sesiones deben ser guiadas por un especialista.

¿En qué te puede beneficiar practicar yoga?

  1. A través de las diferentes posturas (asanas), tonificarás el sistema muscular y mejorarás tu flexibilidad. Fortalecerás en especial el suelo pélvico y la musculatura dorsal y lumbar.
  2. Fruto de los movimientos posturales y el ejercicio, reducirás el estreñimiento y la incontinencia urinaria.
  3. Verás incrementada tu agilidad y equilibrio ya que te ayuda a conocer tu centro de equilibrio, el cual se ve modificado debido al aumento de peso corporal.
  4. Estimularás la circulación arterial y el retorno venoso de las extremidades inferiores, previniendo así la aparición de edemas.
  5. Incrementa las probabilidades de tener un parto natural y tendrás una mejor recuperación post-parto.
  6. Mejorarás y perfeccionarás tu postura corporal. Te ayudará a evitar una posible hiperlordosis lumbar.
  7. La respiración yóguica (pranayama) favorecerá el incremento de la oxigenación de tu sangre, lo cual repercutirá positivamente en tu bebé.
  8. Esta respiración te ayudará a mejorar tu humor y a dormir mejor ya que liberas mente y cuerpo de tensiones.
  9. Te ayuda a aceptar los cambios físicos y emocionales que experimentas durante el embarazo.
  10. Y una de las razones más importantes: estrechas el vínculo emocional y físico con tu bebé, ya que serás más consciente de sus latidos y sus movimientos dentro de tu útero.

Precauciones al practicar Yoga:

  • Evita caídas y fallos posturales.
  • Haz los cambios de posición muy lentamente para evitar mareos y/o lesiones musculares.
  • Ten presente tu límite de dolor: si una posición te duele, no la realices.
  • Utiliza elementos de apoyo como paredes o sillas si necesitas un extra de estabilidad.
  • Realiza esta práctica a una intensidad moderada-baja y siempre en un lugar fresco.
  • No olvides hidratarte en todo momento.

 

 

Fuente: Sonobebe.